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23 abril 2024
09 octubre 2018
CONCIERTO
Disfrutaba de un concierto de cuerda y percusión. Los músicos no
movían los labios. Los tenían como pegados pero no sellados. Eran
labios de proporción, de equilibrio bajo el ligero movimiento de sus párpados
que bailaban entre sus partituras y la batuta del director.
Los dedos todas las
manos hicieron vibrar las cuerdas y en el espíritu grupal, vibraron
todas las melodías.
MJG
Num. Reg. SafeCreative 1810098690309
04 marzo 2016
UNA HISTORIA DE NAVIDAD
Dedicado a R. Guallart
UNA HISTORIA DE NAVIDAD
Personajes:
Susana,
hija, veinticinco años.
La
madre, unos cincuenta años.
El
padre, unos cincuenta años
Luis,
hijo unos 18 años.
ACTO UNICO
ESCENA I
Se
levanta el telón:
Un salón
comedor decorado con motivos navideños. Delante de la ventana hacia
el centro del escenario una mesa de comedor circular. A la
izquierda un árbol de navidad y un sofa, a la derecha una puerta de
dos hojas de cristal.
Susana
Retoca
los adornos del árbol de navidad.
La madre
coloca los cubiertas en la mesa.
− La
madre: La cena ya está, solo queda dar
un calentón a la sopa. A ver si viene tu padre. ¿Has metido el
coche en el jardín?
−Susana:
Sí, también he sacado del coche a Bogar para que corra un poco. El
pobre no ha salido en toda la tarde del
coche. Lo meteré antes de que llegue
papá.
−La
madre: ¿Lo has sacado del coche?
Tu padre está a punto de llegar. Ya sabes lo que te dijo.
−Susana:
Me acuerdo, tranquila que no se me olvida. (Imita
a su padre) Que no pisaría su
casa ni su
jardín.
ESCENA II
Se
oyen ladridos, entra Luis
que se dirige a su madre y le da un beso.
Luis:Tu
perro ladra (se sienta en el sofá)
¿Está suelto verdad? (con ironía)
Como lo vea nuestro querido padre
tendremos bronca. Lo sabes ¿No?
La
madre: Luis no me gusta que le hables a
tu hermana en ese tono. Susana Vete ahora mismo a meter el perro en
el coche.
Susana:
¡Dios que familia!¿Es que no hay forma de que papá se ablande un
poco? Mamá ¿no
podrías hacer algo? Es una barbaridad que Bogar tenga que vivir
dentro un coche.
Luis:
(a Susana)
Si no te hubieras empeñado en tener perro...
La
madre: Eres muy terca, sabes que tu
padre no ha querido nunca tener perro. (A
parte) Son los dos iguales.
Luis:
(a Susana)
Solo piensas en ti. Por tu culpa tenemos que aguantar las broncas de
papá. Sí, por tu culpa.
Susana:
Es que no entendéis
nada. Vivimos en un chalet a las afueras de
la ciudad, sin vecinos, con un jardín
grande y papá no quiere perro. Solo piensa en él. Debería darse
cuenta de la seguridad que da tener un perro. Por las noches
dormiríamos más
tranquilos. Por no hablar del cariño que dan y la
compañía que
hacen.
La
madre: (A
Susana)
Que vayas ahora mismo a recoger al perro.
Luis:
(A Susana)
Se te olvida que tenemos alarma conectada a la policía.
(Susana
da un respingo y sale)
ESCENA III
La
madre termina de poner los
cubiertos y retoca
la posición de los platos y las servilletas.
−La
madre: No quiero una discusión esta
noche.
−Luis:
Siempre se hace lo que él dice, mamá ¿No cuenta tu opinión?
−La
madre: Lo que opino en este momento es
que es Noche Buena y no quiero discusiones ni broncas. Ya he
intentando convencerlo,
pero nada, ya lo ves. Y bien sé que le gusta el perro. Sí, le
gusta, porque ayer por la tarde le vi
desde desde la ventana de la cocina como se acercaba al coche de tu
hermana. El perro estaba en el interior. Estuvo
un rato mirándolo. Pero aún así no da su
brazo a torcer...
−Luis:
(se levanta y se acerca a su madre que sigue al lado de la mesa)
Además
él tuvo un perro
según creo. Por cierto, Bogar se come
los asientos. Esta todo que da asco.
−La
madre: Ya lo he visto, pero eso es
asunto de tu hermana, no podemos hacer nada.
ESCENA IV
Se
oye la puerta de casa, entra El
padre. Lleva en la mano una
botella.
El padre:
Hola, (se acerca a La
madre y le da un beso) Me
he retrasado porque ha habido un atasco en la autovía,
un accidente debido al hielo, sin grandes consecuencias ¿Y Susana?
¿Ha llegado?
La madre:
Sí, se está arreglando para la cena.
(lanza
una mirada de complicidad a Luis)
ESCENA V
Entra
Susana, se sienta en el sofá. La madre le mira y hace un gesto de
disgusto.
Susana:
(distante) Hola
papá.
El
padre: Hola ¿cómo ha ido el trabajo?
Susana:
(distante)
Como todos los días,
ni más ni menos.
El
padre: (ignora
el tono
de la respuesta de Susana)
Traigo champán francés. (deja la
botella sobre la mesa) Me lo ha
regalado un cliente. Está frío y me gustaría que brindáramos
antes de cenar. Estamos todos juntos y esto hay que celebrarlo.
Susana:
(distante) ¿Crees
de verdad que estamos todos?
El padre:
Tienes razón, hija, tal vez no estemos todos, pero se puede remediar
¿no crees? Ve a buscar a Bogar. Que entre en casa esta noche.
Susana
se levanta de un salto.-
La madre
se sienta en el sofá
con la boca abierta.
La Madre:
(aparte)No me lo puedo creer (se
lleva mano al corazón y se sienta en el sofá.
Susana:
Pero papá...
Luis:
(sorprendido y aparte) ¡Esto
promete!
Susana:
(Se abraza a su padre) Gracias,
gracias...
Luis:
Y que no salga de esta casa ni
esta noche ni ninguna.
Se
oye llorar a Susana
que sigue abrazada su padre.
Baja el
telón
-- FIN --
Código de
registro: 1603046776664
MJGuallart
27 julio 2010
EL CAFE DE LOS JUEVES
“El que no esté seguro de su memoria
debe abstenerse de mentir”.
Primeras horas de una tarde primaveral. Cinco mesas componen la terraza del único café de una plaza pequeña. Dos chicas de unos treinta años, ocupan una de estas mesas, con dos tazas de cafe.
Unas cuantas palomas merodean por el suelo.
Mariló: (sonríe tras un sorbo de su café) Qué bien te sienta este vestido. Estas monísima.
Corita: - Sí, si, me queda bien, pero... (con cara de sorpresa y encendiéndose un cigarrillo) hace dos jueves me dijiste lo contrario.
Mariló: ¿Yo?, imposible. Si te esta muy bien...
Corita: Me dijiste, que me sentaba fatal y que no te gustaba, que me hacía gorda.
Mariló: No sería el mismo vestido.
Corita: Claro que era el mismo vestido
Mariló: ¿Pero qué me quieres decir? (levanta ligeramente la voz)Corita: Tu verás. ¿qué quieres que piense?
Mariló: Yo no he podido decirte semejante cosa.
Corita: Mira, tu dirás lo que quieras pero eso fue lo que me dijiste hace dos semanas. Si no te acuerdas, para refrescarte la memoria te diré que fue el día que llegué media hora tarde, porque me entretuvo la presidenta de mi comunidad, en el portal. ¿Esto no te dice nada? (Mueve las manos en tono acusador)Mariló: ¡Claro que me acuerdo!, ¡No me iba a acordar! Si estuve aquí plantada esperándote! ¡Ni se te ocurrió avisar!
Corita: - Sí, si, me queda bien, pero... (con cara de sorpresa y encendiéndose un cigarrillo) hace dos jueves me dijiste lo contrario.
Mariló: ¿Yo?, imposible. Si te esta muy bien...
Corita: Me dijiste, que me sentaba fatal y que no te gustaba, que me hacía gorda.
Mariló: No sería el mismo vestido.
Corita: Claro que era el mismo vestido
Mariló: ¿Pero qué me quieres decir? (levanta ligeramente la voz)Corita: Tu verás. ¿qué quieres que piense?
Mariló: Yo no he podido decirte semejante cosa.
Corita: Mira, tu dirás lo que quieras pero eso fue lo que me dijiste hace dos semanas. Si no te acuerdas, para refrescarte la memoria te diré que fue el día que llegué media hora tarde, porque me entretuvo la presidenta de mi comunidad, en el portal. ¿Esto no te dice nada? (Mueve las manos en tono acusador)Mariló: ¡Claro que me acuerdo!, ¡No me iba a acordar! Si estuve aquí plantada esperándote! ¡Ni se te ocurrió avisar!
Las palomas se alejan en torpe carrerilla
Mariló:Este vestido no era. Era uno oscuro.
Corita: !No tengo más vestido que éste! ¡ Lo demás son pantalones... ya lo sabes! (da unas cuantas caladas seguidas al cigarrillo) Lo que ocurrió ese día es que te cabreaste porque llegué tarde. Te pusiste muy borde.
Mariló: ¡Sí! ¡llevabas otro vestido!
Corita: Vaya, entonces te acuerdas de mi retraso, y ¿de qué vestido llevaba, te acuerdas o no? (Levanta el tono de voz).
Las palomas se han ido al centro de la plaza
Corita: ¡O sea, que solo te acuerdas de que llegué tarde!
Mariló: ¡No te dije eso! Mira, no tengo ganas de discutir. Me voy. Adiós.
Se levanta de la mesa, con tal brío que su sillón choca con el sillón de la mesa de al lado a la vez que las palomas salen volando.
El pecho de Corita sube y baja a golpes rápidos. Estruja lo que le queda del cigarrillo en el cenicero. Se apoya en el respaldo dando un profundo y largo suspiro. Enciende otro cigarrillo dando una calada profunda, eleva lentamente la barbillaa para expulsar el humo lentamente. – FIN –
Coque©Julio 2010
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