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09 octubre 2018

CONCIERTO



    Disfrutaba de un concierto de cuerda y percusión. Los músicos no movían los labios. Los tenían como pegados pero no sellados. Eran labios de proporción, de equilibrio bajo el ligero movimiento de sus párpados que bailaban entre sus partituras y la batuta del director.
    Los dedos todas las manos hicieron vibrar las cuerdas y en el espíritu grupal, vibraron todas las melodías.
MJG 
Num. Reg. SafeCreative 1810098690309

04 marzo 2016

UNA HISTORIA DE NAVIDAD

Dedicado a R. Guallart 
UNA HISTORIA DE NAVIDAD
Personajes:
Susana, hija, veinticinco años.
La madre, unos cincuenta años.
El padre, unos cincuenta años
Luis, hijo unos 18 años.
ACTO UNICO
ESCENA I
Se levanta el telón:
Un salón comedor decorado con motivos navideños. Delante de la ventana hacia el centro del escenario una mesa  de comedor circular. A la izquierda un árbol de navidad y un sofa, a la derecha una puerta de dos hojas de cristal.
Susana Retoca los adornos del árbol de navidad. La madre coloca los cubiertas en la mesa.


− La madre: La cena ya está, solo queda dar un calentón a la sopa. A ver si viene tu padre. ¿Has metido el coche en el jardín?
−Susana: Sí, también he sacado del coche a Bogar para que corra un poco. El pobre no ha salido en toda la tarde del coche. Lo meteré antes de que llegue papá.
−La madre: ¿Lo has sacado del coche? Tu padre está a punto de llegar. Ya sabes lo que te dijo.
−Susana: Me acuerdo, tranquila que no se me olvida. (Imita a su padre) Que no pisaría su casa ni su jardín.
ESCENA II
Se oyen ladridos, entra Luis que se dirige a su madre y le da un beso.
Luis:Tu perro ladra (se sienta en el sofá) ¿Está suelto verdad? (con ironía) Como lo vea nuestro querido padre tendremos bronca. Lo sabes ¿No?
La madre: Luis no me gusta que le hables a tu hermana en ese tono. Susana Vete ahora mismo a meter el perro en el coche.
Susana: ¡Dios que familia!¿Es que no hay forma de que papá se ablande un poco? Mamá ¿no podrías hacer algo? Es una barbaridad que Bogar tenga que vivir dentro un coche.
Luis: (a Susana) Si no te hubieras empeñado en tener perro...
La madre: Eres muy terca, sabes que tu padre no ha querido nunca tener perro. (A parte) Son los dos iguales.
Luis: (a Susana) Solo piensas en ti. Por tu culpa tenemos que aguantar las broncas de papá. Sí, por tu culpa.
Susana: Es que no entendéis nada. Vivimos en un chalet a las afueras de la ciudad, sin vecinos, con un jardín grande y papá no quiere perro. Solo piensa en él. Debería darse cuenta de la seguridad que da tener un perro. Por las noches dormiríamos más tranquilos. Por no hablar del cariño que dan y la compañía que hacen.
La madre: (A Susana) Que vayas ahora mismo a recoger al perro.
Luis: (A Susana) Se te olvida que tenemos alarma conectada a la policía.
(Susana da un respingo y sale)
ESCENA III
La madre termina de poner los cubiertos y retoca la posición de los platos y las servilletas.
−La madre: No quiero una discusión esta noche.
−Luis: Siempre se hace lo que él dice, mamá ¿No cuenta tu opinión?
−La madre: Lo que opino en este momento es que es Noche Buena y no quiero discusiones ni broncas. Ya he intentando convencerlo, pero nada, ya lo ves. Y bien sé que le gusta el perro. Sí, le gusta, porque ayer por la tarde le vi desde desde la ventana de la cocina como se acercaba al coche de tu hermana. El perro estaba en el interior. Estuvo un rato mirándolo. Pero aún así no da su brazo a torcer...
−Luis: (se levanta y se acerca a su madre que sigue al lado de la mesa) Además él tuvo un perro según creo. Por cierto, Bogar se come los asientos. Esta todo que da asco.
−La madre: Ya lo he visto, pero eso es asunto de tu hermana, no podemos hacer nada.
ESCENA IV
Se oye la puerta de casa, entra El padre. Lleva en la mano una botella.
El padre: Hola, (se acerca a La madre y le da un beso) Me he retrasado porque ha habido un atasco en la autovía, un accidente debido al hielo, sin grandes consecuencias ¿Y Susana? ¿Ha llegado?
La madre: Sí, se está arreglando para la cena. (lanza una mirada de complicidad a Luis)
ESCENA V
Entra Susana, se sienta en el sofá. La madre le mira y hace un gesto de disgusto.
Susana: (distante) Hola papá.
El padre: Hola ¿cómo ha ido el trabajo?
Susana: (distante) Como todos los días, ni más ni menos.
El padre: (ignora el tono de la respuesta de Susana) Traigo champán francés. (deja la botella sobre la mesa) Me lo ha regalado un cliente. Está frío y me gustaría que brindáramos antes de cenar. Estamos todos juntos y esto hay que celebrarlo.
Susana: (distante) ¿Crees de verdad que estamos todos?
El padre: Tienes razón, hija, tal vez no estemos todos, pero se puede remediar ¿no crees? Ve a buscar a Bogar. Que entre en casa esta noche.
Susana se levanta de un salto.- La madre se sienta en el sofá con la boca abierta.
La Madre: (aparte)No me lo puedo creer (se lleva mano al corazón y se sienta en el sofá.
Susana: Pero papá...
Luis: (sorprendido y aparte) ¡Esto promete!
Susana: (Se abraza a su padre) Gracias, gracias...
Luis: Y que no salga de esta casa ni esta noche ni ninguna.
Se oye llorar a Susana que sigue abrazada su padre.
Baja el telón
-- FIN --
Código de registro: 1603046776664
MJGuallart




27 julio 2010

EL CAFE DE LOS JUEVES

“El que no esté seguro de su memoria

debe abstenerse de mentir”.


Primeras horas de una tarde primaveral. Cinco mesas componen la terraza del único café de una plaza pequeña. Dos chicas de unos treinta años, ocupan una de estas mesas, con dos tazas de cafe.

Unas cuantas palomas merodean por el suelo.


Mariló: (sonríe tras un sorbo de su café) Qué bien te sienta este vestido. Estas monísima.
Corita: - Sí, si, me queda bien, pero... (con cara de sorpresa y encendiéndose un cigarrillo) hace dos jueves me dijiste lo contrario.
Mariló: ¿Yo?, imposible. Si te esta muy bien...
Corita: Me dijiste, que me sentaba fatal y que no te gustaba, que me hacía gorda.
Mariló: No sería el mismo vestido.
Corita: Claro que era el mismo vestido
Mariló: ¿Pero qué me quieres decir? (levanta ligeramente la voz)Corita: Tu verás. ¿qué quieres que piense?
Mariló: Yo no he podido decirte semejante cosa.
Corita: Mira, tu dirás lo que quieras pero eso fue lo que me dijiste hace dos semanas. Si no te acuerdas, para refrescarte la memoria te diré que fue el día que llegué media hora tarde, porque me entretuvo la presidenta de mi comunidad, en el portal. ¿Esto no te dice nada? (Mueve las manos en tono acusador)Mariló: ¡Claro que me acuerdo!, ¡No me iba a acordar! Si estuve aquí plantada esperándote! ¡Ni se te ocurrió avisar!


Las palomas se alejan en torpe carrerilla


Corita: Entonces te acordarás de cómo iba vestida.
Mariló:Este vestido no era. Era uno oscuro.
Corita: !No tengo más vestido que éste! ¡ Lo demás son pantalones... ya lo sabes! (da unas cuantas caladas seguidas al cigarrillo) Lo que ocurrió ese día es que te cabreaste porque llegué tarde. Te pusiste muy borde.
Mariló: ¡Sí! ¡llevabas otro vestido!
Corita: Vaya, entonces te acuerdas de mi retraso, y ¿de qué vestido llevaba, te acuerdas o no? (Levanta el tono de voz).

Las palomas se han ido al centro de la plaza


Mariló:¡Que te digo que no era éste!
Corita: ¡O sea, que solo te acuerdas de que llegué tarde!
Mariló: ¡No te dije eso! Mira, no tengo ganas de discutir. Me voy. Adiós.

Se levanta de la mesa, con tal brío que su sillón choca con el sillón de la mesa de al lado a la vez que las palomas salen volando.


El pecho de Corita sube y baja a golpes rápidos. Estruja lo que le queda del cigarrillo en el cenicero. Se apoya en el respaldo dando un profundo y largo suspiro. Enciende otro cigarrillo dando una calada profunda, eleva lentamente la barbillaa para expulsar el humo lentamente.
– FIN –
Coque©Julio 2010