11 agosto 2012

ME GUSTA LEER


 ME GUSTA LEER.

Y me gusta gracias a dos momentos importantes de mi vida:

El primero, cuando tenía 6 o 7 años. Un día fui con mis padres a casa de unos amigos suyos para visitar a la hija que estaba enferma. Tenía mi edad. La encontré en la cama con un libro en las manos y me leyó un poema. Era “A Margarita Debayle”  de Ruben Darío (1867-1916)
 ¡Que bonito!: palacio de diamantes, manto de tisu, tienda hecha de día, rebaño de elefantes... Pero lo que resonó en mí cabeza fue el kiosko de malaquita. Yo no sabía entonces qué era la malaquita y cuando vi una por primera vez (que fue unos cuantos años después) la reconocí como mi piedra favorita, porque era verde, mi color favorito.
¡Gracias Nines!

Mis padres no me compraron el libro de poemas de Ruben Darío,  debieron pensaron que yo era muy pequeña para eso, pero la maestra que me enseñó a leer y escribir la copio a máquina y me la regaló. Y la leí un motón de veces.
¡Gracias doña Esperanza!

Aunque el poema resulta algo almibarado, incluso cursi en algunas estrofas, tiene imágenes sumamente fantásticas. La siguiente estrofa las contiene casi todas y es la mas bonita. 

Esto era un rey que tenía
un palacio de diamantes,
una tienda hecha de día
y un rebaño de elefantes,
un kiosko de malaquita,
un gran manto de tisú,
y una gentil princesita,
tan bonita,
Margarita,
tan bonita, como tú.          


  • Una tienda hecha de día.- ¿Cómo puede ser una tienda hecha de día? ¿Esta hecha durante el día? ¿esta hecha de luz? ¿de qué color es la luz? ¿es transparente? No tengo respuestas pero me sigue fascinando.

  • Rebaño de elefantes.- ¿Un rebaño de elefantes si van en manada?. ¿Quien es el pastor? ¿Y qué perro puede ser capaz de conducirlos?

  • Y el Kiosko de malaquita. Recuerdo que no me hacía una imagen mental de este kiosco y nunca había visto una malaquita, pero la imaginaba como una joya en el espacio, sin paisaje ni nada.

El segundo momento importante, fue en el verano de mis once años. Yo estaba en la cama a causa de una meningitis y me entretenía oyendo las canciones de la radio. Eran eran los sesenta. Las cantaba leyendo ls laetras en cancioneros que se compraban en el kiosko. Una tarde vino un primo mío a visitarme y me trajo “Las Aventuras de los Cinco” de Enid Blyton. Me encantaron, sobre todo “Los cinco Se Escapan” y “El Cerro de los Contrabandistas”. Con el tiempo tuve un perro que era parecido al de las ilustraciones. Así descubrí el placer de la lectura.
¡Gracias Carlos!

Desde entonces siempre he tenido un libro en las manos. He leído todas noches de mi vida hasta que mi reloj biológico me convirtió en alondra. Leo las tardes y algunas noches.
No hay mejor placer que cuando sopla el viento frío o llueve, tumbarme en la cama o en el sofá para leer, ya sean las seis o las siete de la tarde. Si llueve, el sonido del agua en la ventana es la mejor música para acompañar la historia que tenga entre manos.
Coque Guallart@agosto2012


A MARGARITA DEBAYLE 
Ruben Darío

Margarita está linda la mar,
y el viento,
lleva esencia sutil de azahar;
yo siento
en el alma una alondra cantar;
tu acento:
Margarita, te voy a contar
un cuento:

Esto era un rey que tenía
un palacio de diamantes,
una tienda hecha de día
y un rebaño de elefantes,
un kiosko de malaquita,
un gran manto de tisú,
y una gentil princesita,
tan bonita,
Margarita,
tan bonita, como tú.

Una tarde, la princesa
vio una estrella aparecer;
la princesa era traviesa
y la quiso ir a coger.

La quería para hacerla
decorar un prendedor,
con un verso y una perla
y una pluma y una flor.

Las princesas primorosas
se parecen mucho a ti:
cortan lirios, cortan rosas,
cortan astros. Son así.

Pues se fue la niña bella,
bajo el cielo y sobre el mar,
a cortar la blanca estrella
que la hacía suspirar.

Y siguió camino arriba,
por la luna y más allá;
más lo malo es que ella iba
sin permiso de papá.

Cuando estuvo ya de vuelta
de los parques del Señor,
se miraba toda envuelta
en un dulce resplandor.

Y el rey dijo: «¿Qué te has hecho?
te he buscado y no te hallé;
y ¿qué tienes en el pecho
que encendido se te ve?».

La princesa no mentía.
Y así, dijo la verdad:
«Fui a cortar la estrella mía
a la azul inmensidad».

Y el rey clama: «¿No te he dicho
que el azul no hay que cortar?.
¡Qué locura!, ¡Qué capricho!...
El Señor se va a enojar».

Y ella dice: «No hubo intento;
yo me fui no sé por qué.
Por las olas por el viento
fui a la estrella y la corté».

Y el papá dice enojado:
«Un castigo has de tener:
vuelve al cielo y lo robado
vas ahora a devolver».

La princesa se entristece
por su dulce flor de luz,
cuando entonces aparece
sonriendo el Buen Jesús.

Y así dice: «En mis campiñas
esa rosa le ofrecí;
son mis flores de las niñas
que al soñar piensan en mí».

Viste el rey pompas brillantes,
y luego hace desfilar
cuatrocientos elefantes
a la orilla de la mar.

La princesita está bella,
pues ya tiene el prendedor
en que lucen, con la estrella,
verso, perla, pluma y flor.

* * *

Margarita, está linda la mar,
y el viento
lleva esencia sutil de azahar:
tu aliento.

Ya que lejos de mí vas a estar,
guarda, niña, un gentil pensamiento
al que un día te quiso contar
un cuento.



12 junio 2012

¿QUIÉN IBA A IMAGINAR?




Entré en el recinto de la Feria del Libro de Madrid un sábado de calor sofocante cuando mi reloj marcaba las once y once minutos de la mañana. Ante mí, dos hileras de casetas que parecían no tener fin. A la altura de la 330 ¡y me me dirigía a la número 45! oí nombrar por megafonía a  los autores que iban a firmar su libros ese día: Alvaro Pombo, Punset, Ruiz Zafon, Millas, mas autores... y nuestros nombres ¡Nuestros nombres! !Se me puso la carne de gallina!


Hace dos años, el 11 de enero de 2010, comencé un taller de escritura por intenert.. En el curso estaban Ernesto, Raquel, Miguel, Berta, Cristina y Dominique. Fue un mes intenso de trabajos, comentarios y correos. Berna, nuestra profesora, tuvo que emplearse a fondo para estar al día de todos los comentarios. Surgió la química.
El curso llegó a su fin y nos organizamos para seguir en contacto y trabajar juntos. Cada mes uno habría de proponer un tema y el resto haría un relato que enviaría al grupo para ser comentado. Mas adelante se incorporo Bárbara, nuestra octava compañera y segunda canaria del grupo.
Así estuvimos unos meses hasta que decidimos conocernos personalmente y nada mejor que viajar a Madrid. Allí  surgió la idea de hacer un libro con nuestros trabajos. 
Ninguno imaginó entonces que durante el 2 y 3 de junio de 2012 íbamos a estar firmando en esa misma ciudad y en la Feria del Libro.
Firmamos, sí, pero también nos abrazamos, besamos, emocionamos, reímos, lloramos, hablamos, nos fotografiamos y trabajamos. 


Hicimos un par “cadáveres exquisitos” y presentamos el In Crescendo en los Diablos Azules, donde, igualmente emocionados, fuimos subiendo al escenario uno a uno. Primero Jorge, el editor, después Berna, nuestra profesora y prologuista, y a continuación cada uno de nosotros, donde contamos nuestra historia y nuestra forma de trabajar. Leímos una pequeña parte de nuestro libro a un pequeño público entregado y rodeado de autores.


A las catorce horas del domingo llegó el momento de decir adiós. En las dos horas siguientes saldrían nuestros aviones-trenes-coches rumbo a Canarias, Galicia, Asturias, Aragón y Cataluña.


De nuevo emoción, risas y abrazos.Era solo una despedida física, porque regresábamos al cuarto de estar virtual del que no habíamos salido desde ese 11 de enero de 2010, donde nos habíamos oído, leído, comentado, discutido, reconciliado, votado y desahogado.

Llegué a casa y me sentí extraña. Necesitaba posar todo lo vivido. A partir de ahora continuaremos en la red, escribiendo, como siempre y nos veremos en Las Palmas, Valls, A Coruña, Gijón, Zaragoza, Castellón...
¡Comienza la gira!
Maria Jose Guallart@Junio 2012