05 septiembre 2010

DULCE, LA PRINCESA PERSA


En el escaparate de una tienda de animales, dormida sobre brizas de papel de periódico, comenzó mi vida a la edad de cuarenta y cinco días.
Doce años después, di el paso al otro lado, con la ayuda y cariño de mis dueños. Por ello siempre les estaré agradecida.
Ahora, igual que en vida, desde la dimensión en la que me encuentro, les doy mi amor a través de su recuerdos.
Bequer y Figo, padre e hijo, lo saben todo. ¡Buenos chicos!

10 agosto 2010

EL UNGÜENTO

Los ojos de Raul regresaron a sus cuencas después de haberse paseado, llenos de curiosidad, entre los dedos de la mano. Sentado en el sofá tosía como un perro.
El tarro del Ungüento del Tigre abierto sobre la mesa, esparcía un intenso olor picante por la habitación. En la superficie de la crema que contenía el tarro, se adivinaba una ligera huella dactilar.
─No lo toques. Es muy fuerte ─le advirtió su madre desde la puerta, cuando entró en el salón con un vaso de leche caliente, pendiente de la abuela que le seguía enumerando una larga lista de aplicaciones y alivios rápidos sin efectos secundarios del ungüento.
Con los labios mas abultados de lo normal y de un rojo intenso, Raul, con voz ronca, dijo:
─ ¿Qué pasa si te lo das en la boca?
Coque©agosto 2010

27 julio 2010

EL CAFE DE LOS JUEVES

“El que no esté seguro de su memoria

debe abstenerse de mentir”.


Primeras horas de una tarde primaveral. Cinco mesas componen la terraza del único café de una plaza pequeña. Dos chicas de unos treinta años, ocupan una de estas mesas, con dos tazas de cafe.

Unas cuantas palomas merodean por el suelo.


Mariló: (sonríe tras un sorbo de su café) Qué bien te sienta este vestido. Estas monísima.
Corita: - Sí, si, me queda bien, pero... (con cara de sorpresa y encendiéndose un cigarrillo) hace dos jueves me dijiste lo contrario.
Mariló: ¿Yo?, imposible. Si te esta muy bien...
Corita: Me dijiste, que me sentaba fatal y que no te gustaba, que me hacía gorda.
Mariló: No sería el mismo vestido.
Corita: Claro que era el mismo vestido
Mariló: ¿Pero qué me quieres decir? (levanta ligeramente la voz)Corita: Tu verás. ¿qué quieres que piense?
Mariló: Yo no he podido decirte semejante cosa.
Corita: Mira, tu dirás lo que quieras pero eso fue lo que me dijiste hace dos semanas. Si no te acuerdas, para refrescarte la memoria te diré que fue el día que llegué media hora tarde, porque me entretuvo la presidenta de mi comunidad, en el portal. ¿Esto no te dice nada? (Mueve las manos en tono acusador)Mariló: ¡Claro que me acuerdo!, ¡No me iba a acordar! Si estuve aquí plantada esperándote! ¡Ni se te ocurrió avisar!


Las palomas se alejan en torpe carrerilla


Corita: Entonces te acordarás de cómo iba vestida.
Mariló:Este vestido no era. Era uno oscuro.
Corita: !No tengo más vestido que éste! ¡ Lo demás son pantalones... ya lo sabes! (da unas cuantas caladas seguidas al cigarrillo) Lo que ocurrió ese día es que te cabreaste porque llegué tarde. Te pusiste muy borde.
Mariló: ¡Sí! ¡llevabas otro vestido!
Corita: Vaya, entonces te acuerdas de mi retraso, y ¿de qué vestido llevaba, te acuerdas o no? (Levanta el tono de voz).

Las palomas se han ido al centro de la plaza


Mariló:¡Que te digo que no era éste!
Corita: ¡O sea, que solo te acuerdas de que llegué tarde!
Mariló: ¡No te dije eso! Mira, no tengo ganas de discutir. Me voy. Adiós.

Se levanta de la mesa, con tal brío que su sillón choca con el sillón de la mesa de al lado a la vez que las palomas salen volando.


El pecho de Corita sube y baja a golpes rápidos. Estruja lo que le queda del cigarrillo en el cenicero. Se apoya en el respaldo dando un profundo y largo suspiro. Enciende otro cigarrillo dando una calada profunda, eleva lentamente la barbillaa para expulsar el humo lentamente.
– FIN –
Coque©Julio 2010

23 junio 2010

FIGUITO Y BEQUERITO

Figuito y Bequerito,
padre e hijo, quince y diez años respectivamente, pero...
¿Quién es quién?

28 marzo 2010

SOLSTICIO DE VERANO

Bajó a la playa. Se sentó sobre la arena. Frente a ella en el suelo una vela blanca.
En el horizonte, sobre las aguas oscuras de la noche se insinuaba una luz. La luna llena emergía lentamente del mar.
Encendió la vela. En su llama quemó el trocito de papel que contenían sus deseos. En la calidez de la brisa nocturna, la bahía se iluminó con fuegos artificiales que celebraban el Solsticio de Verano. Ella estaba con su diosa observando el espectáculo plateado de las aguas. En su interior le dio las gracias y se fue por la arena en silencio, absorbiendo en cada poro de su piel el aire húmedo de la noche.
---Coque
Junio 2005

CANDELA


De pequeña, Candela era menuda, ojos grandes y pelo castaño. Iba peinada con dos trenzas aunque a ella le gustaba llevar una coleta y un lazo verde.
Vivía en una casa grande de dos plantas, unidas por una escalera con una ventana pequeña que daba al olivar. Le gustaba sentarse en uno de los peldaños y ver los árboles. Lo hacía todos los días.
De noche el olivar parecía lleno de sombras que se movían como si tuvieran vida propia.
..Era misterioso. Igual de misterioso que las mismas preguntas que le hacía ala espejo cuando se miraba. ソSoy yo o eres otra?
Durante el día era muy diferente porque se llenaba de gente que venía de otros países y hablaba de forma distinta a la suya.
..Por la senda chica, hoy ha regresado con él. En silencio con la llave de hierro en la mano, sin que ninguno de los se atreviera a abrir. Hace años se habían ido y ahora iban a encontrarse con la ventana de la escalera, con el espejo del viejo armario de la abuela y con los olivos.
En silencio, sintiendo los aromas cálidos del recuerdo él se ha quedado al pie de la escalera mientras ella ha subido para sentarse en el viejo peldaño bajo la ventana como entonces, saboreando los recuerdos.
..Cuando Candela cumplió dieciocho años, por la mañana fue a la ventana y allí recibió el mejor regalo que podía tener. En el olivar, estaba él.
--- Coque ---
21 de febrero 2010